Sobre Apología y Critón Strūthiō 034
Parte de:
«Sobre la Apología de Sócrates y el Critón de Platón» / II

Leōnardus Strūthiō (1899-1973)
ĒRVDĪTIŌRIBVS ***
Versiō hispānica Aemiliā Aquadītī auctrīce 34
Sólo en esta parte de la conversación, Critón no entiende una pregunta socrática: a pesar o, más bien, sobre la base de su acuerdo con Sócrates acerca de los principios, no tiene dudas de que para este sería justo huir de la prisión, y para él, ayudarlo en ese caso (45a1-3, 45c5 y sigs.), porque al hacerlo, en su opinión, ni él ni Sócrates causarían daño a seres humanos ni, sobre todo, a quienes menos deberían dañar, es decir, a parientes y amigos. No piensa en la ciudad porque no es un hombre político (cf. Jenofonte, Memorabilia, I, 2.48, y II, 9.1). Podemos ir un paso más adelante y decir que las coincidencias previas entre Sócrates y Critón no se extienden a las cosas políticas ni en particular a las leyes. Sócrates no contesta ni explica como cosa suya la pregunta que Critón no ha entendido. Para contrarrestar el efecto atemoñzador que el poder de la mayoría tenía sobre Critón (cf. 46c4-5), recurre a una acción más noble de tipo afín. Pide a su interlocutor que imagine que, cuando están a punto de huir «de aquí», son detenidos por las leyes y la comunidad de la ciudad, a las que deben explicar qué intenta hacer Sócrates. La relación entre las leyes y la comunidad de la ciudad no se explica, pero está claro que, en tanto que la ciudad consiste en seres humanos, las leyes no: en cierto sentido, estas son sobrehumanas. La aparición habla de sí misma una vez en singular, es decir, significa la comunidad de la ciudad, y de allí en más lo hace en plural, es decir, significa las leyes. Las Leyes preguntan en primer lugar a Sócrates si con su tentativa no pretende destruir, en cuanto de él depende, «a nosotras, las leyes, y toda la ciudad», porque una ciudad queda destruida si las acciones de los particulares vuelven inútiles las sentencias de los tribunales. Sócrates pregunta a Critón si podrían responder que fueron agraviados por la ciudad que emitió el veredicto erróneo; Critón asiente con vehemencia y refuerza su asentimiento con un juramento. (Sólo hay otro juramento de Critón: cerca del comienzo, responde con un «No, por Zeus» a la pregunta de Sócrates sobre por qué no lo ha despertado.) En apariencia, piensa que, al corregir mediante una acción privada una injusticia cometida por la ciudad, uno no inflige un mal a los seres humanos, sino que, más bien, les concede un beneficio.
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Leōnardī Strūthiōnis verba 34
Only at this place in the conversation does Kriton not understand a Socratic question: despite, or rather on the basis of, his agreement with Socrates on the principles he has no doubt that it would be just for Socrates to escape from prison and for him to assist him therein (45a1-3, 45c5ff.), for in doing so neither he nor Socrates would in his opinion inflict evil on human beings and least of all on those whom one ought to harm least, i.e. , relatives and friends. He does not think of the city, for he is not a political man (cf. Xenophon, Memorabilia, I 2.48 and II 9.1). We may go one step further and say that the previous agreements between Socrates and Kriton did not extend to political things and especially the laws. Socrates does not answer or explain in his own name the question which Kriton had not understood. To counteract the scaring effect which the power of the many had on Kriton (cf. 46c4-5), he has recourse to a more noble action of a kindred kind. He asks him to visualize that when about to run away “from here,” they would be stopped by the laws and the community of the city and asked to give an account of what Socrates intends to do. The relation of the laws and the community of the city is not explained but it is clear that while the city consists of human beings, the laws do not: the laws are in a sense superhuman. The appearance speaks of itself once in the singular, i.e., means itself as the community of the city, and thereafter in the plural, i.e., means itself as the laws. The Laws ask Socrates first whether he does not by his attempt intend to destroy “us laws and the whole city” so far as it lies in him, for a city will be destroyed if the judgments given by the courts are rendered ineffective by the actions of private men. Socrates asks Kriton whether they would reply that they have been wronged by the city which gave the wrong verdict: Kriton agrees eagerly, strengthening his assent by an oath. (There occurs only one other oath of Kriton; he replies to Socrates’ question near the beginning why he had not awakened him by a “No, by Zeus.”) He apparently thinks that in correcting by private action an injustice committed by the city, one does not inflict evil on human beings but rather bestows a benefit upon them.
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Iūra
El texto en lengua inglesa fue publicado de manera póstuma en un volumen en honor al prof. Jacob Klein: Essais in Honor of Jacob Klein (Annapolī, ē Typographeō Acadēmīae Sānctī Iōhannis MCMLXXVI). Aunque nosotros tomamos como base lo aparecido en una antología dedicada a escritos del prof. Strūthiō en inglés en 1983: Studies in Platonic Political Philosophy (Sicagī, ē Typographeō Ūniversitātis Sicagī MCMLXXXIII). La versión castellana es obra de Aemilia Aquadīs, aparecida en la traducción del volumen mencionado anteriormente (Bonāeropolī, ē Typographeō Amōrrortī MMVIII). La publicación de estos fragmentos promueve la difusión en castellano de la obra del profesor Leōnardus Strūthiō con fines académicos y de formación. Conminamos a visitar su biblioteca más cercana o adquirir el volumen físico en su librería de confianza.

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