Sobre Apología y Critón Strūthiō 033

Parte de:

«Sobre la Apología de Sócrates y el Critón de Platón» / II

Leōnardus Strūthiō (1899-1973)

ĒRVDĪTIŌRIBVS ***

Versiō hispānica Aemiliā Aquadītī auctrīce 33

Sócrates llama la atención de Critón acerca de la gravedad del tema sobre el cual estuvieron de acuerdo y todavía lo están. Sólo unos pocos comparten esas opiniones, y quienes las sostienen y quienes no lo hacen no pueden deliberar en conjunto; no tienen un terreno común y se exponen a menospreciar sus respectivas reflexiones. La escisión entre estos hombres ya no se da entre conocedores e ignorantes ni entre filósofos y no filósofos (la palabra «filósofo» no aparece en el Critón), es decir, entre los pocos que sostienen y los muchos que no sostienen que la vida sin examen no es digna de ser vivida, sino entre quienes afirman que no se debe pagar mal con mal y quienes sostienen que eso se puede y hasta se debe hacer. Uno tal vez se pregunte cómo puede haber una ciudad si no hay deliberación común entre esos pocos y estos muchos. ¿Acaso es un requisito previo de la ciudadanía que uno crea en el derecho a pagar mal con mal? Pero, ¿la ciudad no es entonces radicalmente injusta? Sea como fuere, Sócrates admite ahora, como al pasar, que podemos defendemos cuando padecemos un mal, pero pone el acento en el hecho de que, al hacerlo así, no debemos causar un mal en represalia.

La cuestión que Sócrates y Critón tienen que decidir es si, al alejarse «de aquí» sin haber persuadido «a la ciudad», «nosotros» hacemos un mal a «algunos» e incluso a aquellos a quienes menos deberíamos perjudicar. La diferencia entre Sócrates y Critón es ahora irrelevante. Con anterioridad, el primero había hablado de alejarse sin el permiso o contra la voluntad de los atenienses (48b248c1, 48e3); ahora, reemplaza a «los atenienses» por «la ciudad», porque «los atenienses» son «muchos» y hasta «la mayoría». En lo que sigue, el lugar de «los atenienses», en el sentido que tiene la expresión en los dos pasajes indicados, aparece ocupado particularmente por «la patria»: «los atenienses» y «la patria» se registran siete veces cada uno en el Critón. En la continuación, Sócrates habla de «la patria» y, con mucha más frecuencia, de «la ciudad» (y sus derivados) y de «las leyes» (y sus derivados), esto es, usa expresiones que nunca aparecieron antes, al mismo tiempo que ya no hay ninguna referencia a «la mayoría». Al actuar sin el permiso de la ciudad, perjudican a «algunos»: no dañan a todos los hombres.

Perge ad sequēns caput

Redde ad prius caput

Perge ad initium paginae huius

Perge ad indicem

Leōnardī Strūthiōnis verba 33

Socrates draws Kriton’s attention to the gravity of the matter on which they agreed and still agree. Only some few share these opinions; and those who hold them and those who do not cannot deliberate in common; they have no common ground, and they are bound to despise one another’s deliberations. The cleavage among men is no longer that between knowers and ignoramuses, or between the philosophers and the non-philosophers (“philosopher” does not occur in the Crito), i.e., between the few who hold and the many who do not hold that the unexamined life is not worth living, but that between those who hold that one may not requite evil with evil and those who hold that one may, or even ought to, do it. One may wonder how there can be a city if there is no common deliberation between those few and these many. Or is it a pre-requisite of citizenship that one believe in the right of requiting evil with evil? But is then the city not radically unjust? Be this as it may, Socrates admits now as it were in passing that we may defend ourselves when we suffer evil, but he lays stress on the fact that in doing so we must not do evil in return.

The question which Socrates and Kriton have to decide is whether by going away “from here” without having persuaded “‘the city” “we” inflict evil on “some” and even on those whom one ought to harm least. The difference between Socrates and Kriton is now irrelevant. Previously Socrates had spoken of going away without the permission, or against the will, of the Athenians (48b248c1, 48e3); now he replaces “the Athenians” by “the city,” because “the Athenians” are “many” or even “the many.” The place of “‘the Athenians” in the meaning which the expression has in the two indicated passages is taken in the sequel particularly by “the fatherland”: “the Athenians” and “‘the fatherland’’ occur each seven times in the Crito. In the sequel Socrates speaks of “the fatherland” and much more frequently of “the city” (and derivatives) and “the laws” (and derivatives), i.e., uses expressions which never occurred before, while there no longer occurs any reference to “the many.” In acting without the permission of the city they harm “some”: they do not harm all men.

Perge ad sequēns caput

Redde ad prius caput

Perge ad initium paginae huius

Perge ad indicem

Iūra

El texto en lengua inglesa fue publicado de manera póstuma en un volumen en honor al prof. Jacob Klein: Essais in Honor of Jacob Klein (Annapolī, ē Typographeō Acadēmīae Sānctī Iōhannis MCMLXXVI). Aunque nosotros tomamos como base lo aparecido en una antología dedicada a escritos del prof. Strūthiō en inglés en 1983: Studies in Platonic Political Philosophy (Sicagī, ē Typographeō Ūniversitātis Sicagī MCMLXXXIII). La versión castellana es obra de Aemilia Aquadīs, aparecida en la traducción del volumen mencionado anteriormente (Bonāeropolī, ē Typographeō Amōrrortī MMVIII). La publicación de estos fragmentos promueve la difusión en castellano de la obra del profesor Leōnardus Strūthiō con fines académicos y de formación. Conminamos a visitar su biblioteca más cercana o adquirir el volumen físico en su librería de confianza.

Perge ad sequēns caput

Redde ad prius caput

Perge ad initium paginae huius

Perge ad indicem

 

ĒRVDĪTIŌRIBVS ***

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