Los sofistas en Atenas 017
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Los sofistas en Atenas. La salida retórica al dilema trágico / 1. Una ciudad con dos almas

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Los sofistas en Atenas 017
Pero lo más interesante para el desarrollo de la presente investigación es la imparcialidad de la tragedia, en un nivel objetivo, con respecto a los conflictos de sus personajes. El héroe trágico se encuentra desgarrado por dos discursos opuestos y sabe bien que ambos tienen razón. En consecuencia, siendo precisamente opuestos, ambos están equivocados, al negar cada uno la razón del otro. El propio Hegel, decididamente inclinado a leer la tragedia antigua como una forma de comedia —es decir, como un conflicto con una síntesis final—, conforme con su bien conocido esquema dialéctico,1CAPITIENSIS, A. Il tragico in filosofia, Roma, 1988, pp. 59-64. Acerca de la lectura hegeliana de la tragedia véase: BOWRA, C. M. Sophoclean Tragedy, Oxford, 1944, pp. 65-66; WEINSTOCK, H. Sophokles, Wuppertal, 1948 (3.ª ed.), pp. 130 ss.; HESTER, D. A. “Sophocles the Unphilosophical. A Study in the Antigone”, Mnemosyne, 24 (1971), pp. 11 ss.; así como la literatura ahí citada; asimismo MASARACCHIA, Mito e realtà, cit. pp. 35-36. no puede, sin embargo, negar la sustancia del conflicto, al menos en su forma de presentarse:
Ahora bien, lo originariamente trágico consiste en el hecho de que en el seno de tal colisión ambos aspectos de la oposición, tomados para sí, tienen legitimidad, mientras que por otra parte pueden llevar sin embargo a cumplimiento el verdadero contenido positivo de su fin y de su carácter sólo como negación y violación de la otra potencia, igualmente legítima, y asimismo incurren por tanto en culpa en y por su eticidad.2HEGEL, G. W. F. Estetica, Milano: Feltrinelli, 1963, p. 1585. Hemos tomado la trad. al cast. de Alfredo Brotóns Muñoz (Lecciones sobre la estética, Madrid: Akal, 1989, p. 857.
La convivencia en Atenas de las dos religiones, de las dos morales, de las dos lógicas, no es ni conciliación, ni síntesis, ni en modo alguno resolución del conflicto. El público de la tragedia es el pueblo de una ciudad múltiple, pero desgarrada por su propia multiplicidad; y, en sintonía con ese público, los personajes que se presentan ante él son hombres y mujeres que han absorbido las tradiciones opuestas sin mediarlas, sino, más bien, interiorizando su contradictoriedad. Los personajes trágicos viven la contradicción, no la superan; creen en dos morales opuestas, pero, lejos de hallar un punto intermedio, aceptan su inconciliabilidad y la sufren hasta la catástrofe. Poseen dos almas en lucha entre sí, pero dos almas de igual dignidad, no el caballo blanco y el caballo negro del Fedro platónico; y de la lucha no salen con un compromiso, sino con el desgarrador sacrificio de un alma para que la otra pueda sobrevivir. Incluso los héroes que no llegan a la muerte matan la mitad de sí mismos y viven con la cicatriz del desgarro perpetuamente abierta. La tragedia es enemiga de la paz.
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Antōniī Capitiensis verba 017
Ma ciò che più interessa per gli sviluppi della presente ricerca è l’imparzialità della tragedia, a livello obiettivo, rispetto ai conflitti dei suoi personaggi: dilaniato tra due opposti discorsi, l’eroe tragico sa bene che entrambi hanno ragione; e che di conseguenza, essendo appunto opposti, entrambi hanno torto, negando ognuno la ragione dell’altro. Lo stesso Hegel, decisamente propenso a leggere la tragedia antica come una forma di commedia, e cioè come conflitto a sintesi finale, conformemente al suo ben noto quadro dialettico,3CAPITIENSIS, Il tragico in filosofia, Roma, 1988, pp. 59-64. Sulla lettura hegeliana della tragedia si vedano: BOWRA, C. M. Sophoclean Tragedy, Oxford, 1944, pp. 65-66; WEINSTOCK, H. Sophokles, Wuppertal, 1948 (3ra. ed.), pp. 130 sgg.; HESTER, D. A. “Sophocles the Unphilosophical. A Study in the Antigone”, Mnemosyne, 24 (1971), pp. 11 sgg. E la letteratura ivi citata; MASARACCHIA, Mito e realtà, cit. pp. 35-36. non può tuttavia negare la sostanza del conflitto per lo meno nel suo presentarsi:
Il tragico originario consiste ora nel fatto che entro tale collisione entrambi i lati dell’opposizione, presi per sé, hanno una loro legittimità, mentre d’altra parte sono in grado di condurre a compimento il vero contenuto positivo del loro fine e del loro carattere solo come negazione e violazione dell’altra potenza, egualmente legittima, cadendo quindi esse in colpa proprio nella loro eticità e tramite essa.4HEGEL, G. W. F. Estetica, Milano: Feltrinelli, 1963, p. 1585.
La convivenza delle due religioni, delle due morali, delle due logiche non è, ad Atene, conciliazione, né sintesi, né comunque scioglimento del conflitto: il pubblico della tragedia è il popolo di una città molteplice, ma dilaniata dalla propria molteplicità, e, in armonia col pubblico, i personaggi che ad esso si presentano sono uomini e donne che hanno assorbito le opposte tradizioni senza mediarle, e anzi introiettandone la contraddittorietà. I personaggi tragici vivono la contraddizione, non la superano; credono in due morali opposte ma, lungi dal trovare un punto intermedio, ne accettano l’inconciliabilità e la soffrono fino alla catastrofe; hanno due anime in lotta tra loro, ma due anime di pari dignità, non il cavallo bianco e il cavallo nero del Fedro platonico; e dalla lotta escono non col compromesso, ma con lo straziante sacrificio di un’anima perché l’altra possa sopravvivere. Anche gli eroi che non arrivano alla morte uccidono metà di se stessi e vivono con la cicatrice del dimezzamento perennemente aperta. La tragedia è la nemica della pace.
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Iūra
(CC) 2025. Traducción de Ātrium Philosophicum de un escurridizo volumen editado en la colección «Las Ranas». La publicación de estos fragmentos promueve la difusión en castellano de la obra del profesor Capitiensis con fines académicos y de formación.

Notas
- 1CAPITIENSIS, A. Il tragico in filosofia, Roma, 1988, pp. 59-64. Acerca de la lectura hegeliana de la tragedia véase: BOWRA, C. M. Sophoclean Tragedy, Oxford, 1944, pp. 65-66; WEINSTOCK, H. Sophokles, Wuppertal, 1948 (3.ª ed.), pp. 130 ss.; HESTER, D. A. “Sophocles the Unphilosophical. A Study in the Antigone”, Mnemosyne, 24 (1971), pp. 11 ss.; así como la literatura ahí citada; asimismo MASARACCHIA, Mito e realtà, cit. pp. 35-36.
- 2HEGEL, G. W. F. Estetica, Milano: Feltrinelli, 1963, p. 1585. Hemos tomado la trad. al cast. de Alfredo Brotóns Muñoz (Lecciones sobre la estética, Madrid: Akal, 1989, p. 857.
- 3CAPITIENSIS, Il tragico in filosofia, Roma, 1988, pp. 59-64. Sulla lettura hegeliana della tragedia si vedano: BOWRA, C. M. Sophoclean Tragedy, Oxford, 1944, pp. 65-66; WEINSTOCK, H. Sophokles, Wuppertal, 1948 (3ra. ed.), pp. 130 sgg.; HESTER, D. A. “Sophocles the Unphilosophical. A Study in the Antigone”, Mnemosyne, 24 (1971), pp. 11 sgg. E la letteratura ivi citata; MASARACCHIA, Mito e realtà, cit. pp. 35-36.
- 4HEGEL, G. W. F. Estetica, Milano: Feltrinelli, 1963, p. 1585.
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